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viernes, marzo 17, 2006

Las movidas entre los chipbuilders y el TG del 802.11n

En base a los resultados presentados por el Grupo de Trabajo (TG) del 802.11n hace unos días en Denver (EEUU), en el que daba el “visto bueno” a la 1ª versión del futuro estándar (draft 802.11n 1.0v), se están generando unos cruces de declaraciones peligrosas, partidistas y que ponen en evidencia la dificultad que tiene el IEEE en generar nuevos estándares.

Veréis; desde el principio ha habido 2 grupos internos: unos interesados en aplicar el estándar en la banda de 2,4 GHz y otros en utilizarlo en la banda de 5 GHz; las diferencias están, evidentemente, en la facilidad para tener más ancho de banda en los canales seleccionados y, por lo tanto, los algoritmos que se tendrían que “currar” serían más sencillos en una frecuencia con mayor ancho de banda. 2,4 dispone de canales con un ancho de 20 MHz, mientras que en 5 GHz los canales son de 40 MHz; por lo tanto, resultaría más sencillo, a priori, el utilizar la banda de 5 GHz.

Pero claro, aquí empiezan los problemas: a todos les interesa más la banda de 2,4 GHz, para aprovechar todo el parque instalado de WiFi 802.11b/g, y porque 5 GHz presenta anomalías y particularidades en distintos países (mientras que 2,4 es ISM). Bien, hasta ahora es de libro.

Resulta que Atheros, uno de los integrantes del TG, dice que el draft está muy bien, es muy parecido al presentado en Enero en la feria de Las Vegas y, por lo tanto, está visto para sentencia.

Pues Airgo, otro de los integrantes, piensa justamente lo contrario: que tiene muchos errores y que va a ocasionar problemas con el solapamiento de canales en 2,4 GHz con 802.11bg.

Broadcom y Marvell, otros fabricantes de chips, se han posicionado rápidamente al lado de Atheros, mientras que Motorola, Cisco, Netgear y Belkin lo hacen el lado de Airgo.

Pero señores, ¿Qué ocurre? ¿A qué se debe esta guerra? ¿No nos interesa a todos un estándar?

Las razones son, como la mayoría de las cosas, más sencillas de lo que parecen;

  • Atheros, Broadcom y Marvell ya tienen producto en circulación pre-802.11n, por lo que les interesa sacar el estándar cuanto antes: es decir, que le llevan ventaja a Airgo: los primeros tan sólo tendrían que actualizar el firmware de ese parque de productos vendido para ganar desde el 1er día miles de clientes, por lo que se plantan con varios meses de ventaja respecto a Airgo.
  • Airgo tiene un producto basado en su “3ª generación de chips” que ya está dando throughputs de 120 Mbps con anchos de banda de 240 Mbps; Si se aprobase ya el estándar, dejaría de vender esta familia de productos y el mercado optaría, evidentemente, por el 802.11n.

Al final priman los intereses comerciales de todos los implicados. Pero pienso que al estándar todavía le faltan 3 hervores; recordemos todos que el draft 802.11g fue aprobado como estándar en su 8ª versión, y pretender que el 802.11n sea aprobado en la 1ª… huele un poco raro, ¿verdad?

Y también soy partidario de que, con la actual versión del 802.11n (no he podido estudiar el algoritmo por razones obvias de “secretismo”, pero algo conozco), el uso de 802.11bg se puede complicar y, sobre todo, las WiFi caseras corren el riesgo de volverse locas: cambio de canales, solapamiento de los actuales, etc: pensad que los únicos que no se solapan son el 1, 6 y 11, pero los canales ocupan unos 20 MHz en 2,4; con la llegada de un estándar con canales de 40 MHz… ¿dónde se mete cada uno? 802.11bg no tiene más de 80 MHz disponibles… probablemente el espectro se ensuciaría mucho, y esto es malo para todos. El resultado, bajo mi punto de vista, es que para que mi WiFi se ensucie con 802.11n… se lo quito y sigo como hasta ahora, con 802.11bg, con menos velocidad pero sin problemas.

En definitiva todos tienen su parte de razón, y aunque Airgo sea el primer beneficiado en que el estándar no resulte todavía, tiene razón en sus planteamientos técnicos. Hay que tener mucho cuidado si queremos que el espectro no se ensucie. Porque el uso de MIMO no va a producir que los canales no se solapen, sólo va a afectar a la forma de modulación de las ondas de radio. Ningún estándar es mágico ni va a salvar al resto, pero el centrarnos en una banda de uso común implica aumentar los riesgos descritos anteriormente.